Monday, October 08, 2007

Poemas de la infancia

¿Vosotros también conocéis estos poemas desde pequeños?

Los dos conejos

Por entre unas matas,
seguido de perros,
no diré corría,
volaba un conejo.

De su madriguera
salió un compañero
y le dijo: «Tente,
amigo, ¿qué es esto?»

«¿Qué ha de ser?», responde;
«sin aliento llego...;
dos pícaros galgos
me vienen siguiendo».

«Sí», replica el otro,
«por allí los veo,
pero no son galgos».
«¿Pues qué son?» «Podencos.»

«¿Qué? ¿podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos;
bien vistos los tengo.»

«Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso.»
«Son galgos, te digo.»
«Digo que podencos.»

En esta disputa
llegando los perros,
pillan descuidados
a mis dos conejos.

Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.


El burro flautista

Esta fabulilla,
salga bien o mal,
me ha ocurrido ahora
por casualidad.

Cerca de unos prados
que hay en mi lugar,
pasaba un borrico
por casualidad.

Una flauta en ellos
halló, que un zagal
se dejó olvidada
por casualidad.

Acercóse a olerla
el dicho animal,
y dio un resoplido
por casualidad.

En la flauta el aire
se hubo de colar,
y sonó la flauta
por casualidad.

"¡Oh! -dijo el borrico-,
¡qué bien sé tocar!
¡Y dirán que es mala
la música asnal!"

Sin reglas del arte,
borriquitos hay
que una vez aciertan
por casualidad.

Los dos son de Tomás de Iriarte, aunque yo no lo he descubierto hasta hoy. El primero nos lo contaba mi abuelo cuando éramos pequeños (y después también) y el segundo creo recordar que se lo tuvo que aprender mi hermana en el colegio porque me suena más que lo dijeran ella y mi padre... xD

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1 Comments:

Anonymous Calamity said...

No sé si vas a leer esto, porque lo escribo mucho después de que tú publiques tu entrada. Es la primera vez que visito tu blog, he ido enlazando de uno a otro, ya sabes...

Me ha emocionado encontrar las fábulas porque me ha hecho recordar que a los cuatro años, mi tata me hizo el mejor regalo de mi vida: dos libros de fábulas, de Esopo, La Fontaine, Iriarte y Samaniego (en este orden venía el título), ilustrados por María Pascual, con unos dibujos preciosos y su firma, tan redondita... Venían en una funda de cartón muy duro, recuerdo también su tacto, y casi su olor.
Gracias a estos libros empecé a amar la lectura.
Hoy al leer las fábulas, me dí cuenta de que aún las guardo en la memoria, palabra por palabra. Muchas gracias.

Mon Nov 12, 10:26:00 PM 2007  

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